Domingo, 01 de febrero de 2015

En según que momentos, de nuestra vida

me gusta salir de noche, aunque sea en soledad,

paseando, y sentándome en un banco a solas

observando el silencio que existe a mi alrededor

pero no me considero que esté sola.

Estan las estrellas, que con su luz

me iluminan, el rayo que la luna me envia

para decirme que me hace compañía

las farolas, que con su pálida luz

me acompañan, y la brisa de la noche

envolviéndome con su helor de las horas tardías.

Una noche, que tiene su magia, aunque tú no la veas

no hay nadie, todo resulta solitario, una paz

una quietud que te estremece, pero a la vez

agradeces ese silencio, que aunque crees

estar sóla no es así, hay ojos que te miran

en la oscuridad, pero no te hacen nada

simplemente te dejan con tus pensamientos.

La noche es mágica, tiene su encanto

por eso siempre que puedo doy ese paseo

nocturno, mirando al cielo, contemplando

ese vaiven de estrellas y luceros incansables

que pasan sin cesar acompañándome

en mi largo caminar.


Angela Ucher Soto

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Publicado por angela.67 @ 15:34
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