Domingo, 23 de marzo de 2014

A veces me pregunto, ¡tantos por qués! y no encuentro respuesta ninguna, las personas, cuando llegamos a una cierta edad, no es que seamos mayores, o sí, pero nos volvemos más cautelosos, más reservados, o sí lo quieres decir temerosos de empezar una nueva relación. Sí que me dirás o compartirás conmigo esta reflexión, pero cuando tienes dos rupturas por diferentes motivos, el buscar una tercera te cuesta, y a veces te preguntas, si en realidad merece la pena o no, simplemente por no estar sola, pero hay algo que te hace dudar, quizás sea el miedo a no volverte a equivocar, y te cuesta entregarte en manos de otro hombre, al menos es lo que me ocurre a mi, sí llevo casi tres años sin entregarme en cuerpo y alma a ninguno, besar sí besé a uno solamente, pero me cuesta tanto.... luego conoces a alguien que te promete que eres la mujer que habia buscado, pero no esta en tu misma ciudad, y te vas dando cuenta de que pierde interés por ti, porque yo pienso que cuando algo te interesa de verdad, ambos luchas por ese amor, pero cuando uno lo da todo y el otro no, te decepcionas y se te rompe el alma de ver que lo que tanto te prometian era todo mentira solo por reirse de ti, enfin, asi estoy yo, pero me he dicho a mi misma, que yo valgo mucho más, y que no necesito a nadie para ser feliz, al fin y al cabo para morirte no necesitas a nadie a tu lado, viniste de la nada y te vas sin nada.

Aunque si es cierto, la soledad no es buena consejera, siempre te gustaria tener alguien a tu lado, que te abrace, te bese, te coja de la mano paseando y te diga esas cosas que a nuestra edad nos gusta oir, pero que sea para recorrer el final del camino junto a ti, ¿tan dificil de encontrar, es?, encontrar un apoyo en donde descansar tus sentimientos y viceversa, no me importa el pasado, solo el presente y que te quieran sinceramente sin mentiras.

A veces hablo con el mar, y le cuento todas mis penas, por cierto en semana Santa estaré con él, pasearé con la luz de la luna por su orilla, seran poquitos dias, pero suficientes para encontrar esa paz y tranquilidad que me dan sus olas rozándome mis descalzos pies.

A él le cuento mis penas, mis sufrimientos y desnudo toda mi alma.


Publicado por angela.67 @ 23:04
Comentarios (0)
Comentarios