S?bado, 15 de febrero de 2014

Sobre los prados la lluvia

su largo llanto derrama.

Y sobre las hojas secas

repiquetea su salva.

Cae sobre el agua dormida

del estanque, despertándola:

alborotando de risa

infantil sus propias lágrimas.

Golpea sobre el tejado

y el vidrio de las ventanas.

Al fin huye en arroyuelos

de sí misma desatada.

La lluvia añora sus mares

lejanos y sus montañas.

Para la sed de la tierra

toda la lluvia no basta.

El suelo seco y sediento

abre un duro lecho al agua.

La lluvia quiere volver

al suyo de nube blanda.


José Bergamin


Publicado por angela.67 @ 18:32
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